Saturday, September 29, 2012

Teorías personales acerca de los acontecimientos que afectan Honduras y Centroamérica I parte

El miedo colectivo, el pánico que transmiten los medios de comunicación, afectan fuertemente la atmósfera del país. Los noticieros son en realidad una experiencia desagradable. Estos muestran a diario las imágenes de los cadáveres de personas, cuerpos que han sido destrozados, torturados, entre otras formas horribles de asesinatos. Toda esta violencia que es presentada a los espectadores, encarcela al espíritu, hace al ser humano temer a tal grado que la mente se paraliza y deja de ser productiva. Se presenta colectivamente un tipo de depresión, de la cual uno se hace consciente, (si es que lo hace), hasta que el problema ha avanzado y devastado tanto nuestro sentido de la humanidad, de comunidad, de un solo cuerpo, que nos insensibiliza, no reaccionamos ante el dolor ajeno, nos es indiferente; la empatía se esconde como una capacidad destinada a las relaciones cercanas y cotidianas.Así mismo en los programas que presentan debates entre "personalidades sociales", se puede sentir la rabia con la que se tocan los temas de actualidad, las palabras empapadas de ira, frustración y deseo de venganza se manifiestan por todos lados y como la impotencia es tan grande, termina revirtiéndose en contra de quienes pronuncian aquel discurso. Todo esto llega a tal grado que nos convertimos en recipientes llenos de frustración, desprecio, ira, impaciencia, desconsideración y tristeza crónica, que terminan llegando hasta lo más profundo de los corazones de nuestros hijos y a la vez a los hijos de nuestros hijos. Así sucesivamente se esparce la semilla de las palabras llenas de ira pero vacías de consciencia, e información que produzca un cambio que no atormente a las masas.Toda esta descomposición de la naturaleza humana, se vive día a día y aunque halla gente que no esté en contacto con las áreas más afectadas por este fenómeno, la tensión se siente como un aliento pestilente, como gusanos que pululan en las calles, sobre todo de las sucias ciudades. Sentimientos de país, de sociedad que no se curan y auguran solo destrucción.
El grito, Óleo, temple y pastel sobre cartón •Expresionismo 89 cm × 73,5 cm Edvard Munch, 1893.

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